martes, 27 de enero de 2015

Escritores españoles y sus influencias (en marcha)


Pablo d'Ors

"Leer a Kafka, a Kundera, a Thomas Mann, a Bernhard, a Zweig, a Roth es, para mí, como estar en casa, y por eso vuelvo una y otra vez a ellos".

Carmen Camacho

"Me interesan las múltiples intersecciones entre lo popular y la vanguardia (dicho sea en su sentido extenso) y quienes retuercen o acarician el lomo al idioma hasta sacarle el zumaque elemental: Rafael Pérez Estrada, José Viñals, Carlos Edmundo de Ory, Federico García Lorca, Aníbal Núñez, Clarice Lispector, Agustín García Cañvo, Juan de Yepes, Fernando Quiñones..."

Milena Busquets

"Colette es un genio absoluto. La fuerza, la pertinencia... Es contemporánea, es de una modernidad... Como lo puede ser Oscar Wilde, al que considero una fuente de inspiración, porque trata temas muy serios, como la pérdida de la infancia, el amor... Todo eso está en Wilde con mucha ligereza, pero dice cosas muy serias. Pero, volviendo a Colette, para mí es Dios, la amo y la adoro. Es la belleza absoluta, es esta gente que escribe una frase..."

Santiago Velázquez

"Mis influencias son muchas, desde Baroja, Cela o Chaves Nogales, hasta Tolstoi, Thomas Mann o Dostoievski,"

Jordi Carrión

"Yo quiero creer que mi novela dialoga con novelas de Coetzee, de David Grossman, de Ricardo Piglia, de Juan Goytisolo"

miércoles, 7 de enero de 2015

Breve nota sobre la masacre en París

La reacción natural ante una masacre como la de hoy en el atentado yijadista de París puede ser el recogimiento y el silencio pero a poco pensarlo se llega a la conclusión de que no. Que hay que hablar alto y claro. La determinación de los terroristas ha de encontrar una resistencia feroz. Enterraremos a nuestros muertos, los mantendremos en la memoria y la vida seguirá, igual de libre pero más vigilante. Como están haciendo ahora en París.


No podía faltar quien acusa a los humoristas de Charlie Hebdó de "provocación" (y es triste ver al Financial Times al nivel de Willy Toledo) por meterse en teologías islámicas varias. Y por cierto que estaban ejerciendo la mayor provocación al vivir libremente en una sociedad laica con un Estado de derecho que garantiza las libertades de sus ciudadanos. Buscar racionalizaciones de los motivos de un enemigo que busca nuestra completa destrucción (sí, no se les puede apaciguar, no quieren negociar, no tenemos nada que quieran: solo nuestra vida) es una buena manera de abandonar toda la herencia de siglos que nos ha hecho llegar a donde estamos y disfrutar de la paz y prosperidad actuales: es un suicidio colectivo en toda regla.

Ya es hora de entender que tenemos un enemigo común y que, por ello, nuestra respuesta ha de ser común: París es cualquier lugar de Occidente, Todavía leo en Twitter de vez en cuando que alguien se pregunta qué pintamos en Basutolandia del Sur. Y es que hay que explicar mejor que los lugares que vemos en el telediario en conflicto permanente no son destinos remotos para que se paseen los corresponsales de guerra sino caldos de cultivo de las amenazas que llegarán pronto ya tenemos aquí. La cooperación entre las democracias y el aislamiento de los países que financian y toleran el terrorismo son urgencias de seguridad que ya nos están mordiendo el culo.

Y para finalizar:







sábado, 18 de enero de 2014

Las series de 2013



Recopilo aquí un par de breves colaboraciones sobre las series de 2013:

1. Una de hace tiempo para la estupenda Revista Magnolia, en la que se dedicó un especial al sonado final de Breaking Bad. En el trance de elegir una sola de las escenas de la serie me incliné por...


2. Y los amigos de Noticias Seriéfilas me piden que elija lo mejor y lo peor de 2013, con una mención especial. Aquí va.

miércoles, 14 de agosto de 2013

La desertización. 'Breaking Bad' S5E9 'Blood Money'


ATENCIÓN: spoilers de la S5 de Breaking Bad.

“Proteger a mi familia” es el santo y seña que más a menudo se oye en boca de los personajes de las series de TV cuando tienen que justificar acciones de ética dudosa o directamente repulsivas. Hay otra variante que parece más adecuada para Walter White: “Un hombre ha de ser capaz de proveer a su familia”. Al comienzo de Breaking Bad Walter tomó una decisión radical para que su mujer, con un inesperado embarazo tardío, y su hijo dispusiesen del dinero que su trabajo como profesor era incapaz de generar. Pero el objetivo inicial se fue perdiendo de vista a medida que el químico saboreaba el poder, el éxito y el reconocimiento que no había sabido ganarse antes, dejando que todos sus complejos y resentimientos aflorasen en su personalidad. Según transcurría la serie los claroscuros de Walter se iban diluyendo en un negro voraz que ha dejado el rastro de cadáveres y destrucción que Hank le reprocha en el esperado cara a cara con el que termina el capítulo.

A estas alturas aquellos viajes al desierto en una autocaravana destartalada casi parecen excursiones al campo. Por aquel entonces Walter aún se esforzaba en mantener separadas su vida familiar y su vida “laboral”. El desierto era el lugar donde nadie cuestionaba lo correcto o legal de las acciones, donde se podía cocinar metanfetamina o enterrar un cadáver. Estaba fuera del ámbito familiar y personal, y aquél no debía contaminar éstos. De un lado estaba lo bueno y lo que había que preservar. Del otro lo que “había que hacer”. Pero Walter encontró muchísimo más de lo que esperaba: adrenalina, impunidad, respeto, control. Dejó de ser un mindundis y olió con placer el miedo que inspiraba en los demás. Se dejó acariciar por los elogios que despertaba su producto. El dinero e incluso la familia pasaron a un segundo plano. Descubrió que podía actuar con vileza y, por primera vez en su vida, no temer las consecuencias. Y se abandonó a lo peor de sí.

(...)

La desertización. Breaking Bad S5E9 'Blood Money

miércoles, 12 de junio de 2013

Un pacífico demente



Nuevo artículo en IWrite esta vez reseñando las fascinantes Prosas apátridas, de Julio Ramón Ribeyro, una suerte de homenaje a los moralistas franceses pasado por Baudelaire. Y todo ello con un ojo puesto en el Perú.

Un pacífico demente


martes, 14 de mayo de 2013

Retrato de Halfon escribiendo



Eduardo Halfon, El boxeador polaco
104 pp.
Editorial Pre-Textos

¿Se imaginan ustedes tener que explicar las delicias del chocolate a alguien a quien no le gusta? Estremecedoramente dulce, con muchas texturas y matices distintos, frío o caliente, incluso da ganas de follar... No importa cómo lo pintemos, sólo conseguiremos aburrir al otro. En una situación similar se ve el profesor de Literatura que ha de despiezar los libros con los que se ha ido a la cama tantas veces delante de un pelotón de miradas entre bovinas y sarcásticas, pero predominantemente aburridas. En “Lejano”, el primer relato de El boxeador polaco, de Eduardo Halfon, el narrador se encuentra en esta poco envidiable situación impartiendo un curso universitario sobre el cuento. Entre el desinterés de la mayoria y el coqueteo de alguna alumna destaca el brillo de un talento real, un joven del interior del país que de forma repentina abandona las clases. El profesor viaja hasta el pueblo del muchacho para descubrir el porqué de esa marcha. “Lejano” comienza citando unas reflexiones de Ricardo Piglia sobre la naturaleza ambigua del cuento, su capacidad de narrar algo en paralelo a la trama, y el narrador abunda sobre ello en sus clases. El carácter azaroso de la vocación literaria y su excentricidad respecto a la vida universitaria, por no hablar de la ratonera profesional que supone, se reflejan en el muchacho que ha de volver a casa para encararse con sus responsabilidades. A pesar del tono amargo del cuento, no puedo dejar de verlo bajo una luz favorable: desde siempre el que ha querido escribir ha encontrado la manera de hacerlo. Si la tenacidad en el trabajo encauza el sismo interior, el poeta deja una obra acabada a los futuros lectores. Consigue ser algo más que el tema de un relato.

Los encuentros con algunos extranjeros de paso por Guatemala sirven para explorar, por contraste, la identidad de un narrador muy parecido al Eduardo Halfon que firma el libro. En “Fumata blanca” el hallazgo en un bar de una irresistible hippie israelí revela la ascendencia judía de Halfon-el-narrador (“y me confesó perpleja que jamás se imaginó que hubiesen judíos guatemaltecos”: Halfon es un apellido judío libanés; por parte de madre, que es lo que cuenta, el apellido es Tennenbaum) y su desapegada relación con dicho judaísmo. Aparte de una historia contada por su abuelo, superviviente de los campos de la muerte, sobre un misterioso boxeador polaco que le salvó la vida (y que es nombrada en todos los relatos del libro, sirviendo en cierta manera para conectarlos) Halfon se mantiene a distancia, e incluso procura alejarse, de toda identidad judía. Ello salta aún más a la vista en “Epístrofe” en el que Halfon y su novia conocen a Milan, un pianista serbio discípulo de Lazar Berman que, pese a su formación clásica y a sus interpretaciones de Liszt, en cada acorde no hace sino añorar la música gitana de los Balcanes. La búsqueda de una formación propia, alejada del propio origen, contra la angustia de esa misma formación sentida como impostura.
“sólo podía pensar en cómo algunos huyen de sus antepasados mientras que otros los añoran de una forma casi visceral; en cómo unos corren del mundo del padre mientras que otros lo claman y piden a gritos; en cómo yo no podía situarme lo suficientemente lejos del judaísmo, mientras que Milan jamás estaría lo suficientemente cerca de los gitanos.” (pp. 78-79)
Entre “Fumata blanca” y “Epístrofe”, relatos que se complementan entre sí, hay intercalada una breve pieza humorística, “Twaineando”, sobre los rituales de los congresos literarios en las universidades de EEUU. Y llegamos al fin al relato que sobrevuela todo el libro y le da título, “El boxeador polaco”. Halfon toma whisky con su abuelo y mira de reojo los números tatuados en su muñeca. En este ambiente de complicidad el abuelo empieza a contar una historia que siempre se había guardado para sí, una historia clásica europea: cómo fue invadida Lodz por los alemanes y él enviado al campo de concentración de Sachsenhausen, cómo fue nombrado jefe de barracón y luego deportado a Auschwitz, por lo que a partir de entonces se negó a usar el polaco, el idioma de los que, decía, le habían traicionado (otra relación conflictiva con los orígenes, en este caso de rechazo moral), cómo le tatuaron allí los números en la muñeca y encontró la ayuda de un boxeador polaco que le enseñó qué decir en los interrogatorios, le reveló la palabra mágica para sobrevivir.

domingo, 31 de marzo de 2013

miércoles, 27 de marzo de 2013

Berberian Sound Studio


Empiezo a colaborar en iWrite Magazine con una crítica de Berberian Sound Studio, de Peter Strickland, un brillante homenaje al giallo. Una película de terror que ha encantado a un enemigo del género como yo. No se pierdan la áspera banda sonora.

El ruido interior: Berberian Sound Studio

lunes, 28 de enero de 2013

Alban Berg enamorado


Leyendo Alban Berg y Hanna Fuchs de Constantin Floros (Editorial Trotta). Impresionado por las violentas transiciones que se operaron en el carácter del músico a raíz de su enamoramiento de la hermana (casada) de Franz Werfel. Sólo se conservan las cartas de Berg por lo que falta el punto de vista de la señora de Fuchs, aunque se deduce que ella correspondía los sentimientos del músico. Todos sus encuentros fueron en presencia de otras personas, incluyendo sus respectivos cónyuges, no pudiendo por ello llevar a cabo contacto carnal de ningún tipo. Sin embargo, a Berg le dio duro. Usó a su amigo Theodor W. Adorno de mensajero para que llevase cartas a su amada a espaldas de su marido (no puedo evitar descojonarme pensando en el solemne Wiesengrund en esta situación). Su comportamiento se volvió errático, despertando las sospechas de su mujer y del marido de Hanna. Una noche, borracho perdido (algo no inusual), Berg caminó varios kilómetros hasta la casa del matrimonio Fuchs, dio una vuelta a su alrededor y se quedó mirando la ventana de ella, teniendo un destello de juicio gracias al cual se fue sin montar un escándalo. La euforia repentina, las depresiones, los cambios de humor, la pérdida de interés, lo que Berg denomina "cacofonía" de carácter hacen de estas cartas un elocuente testimonio de lo que supone un flechazo (con algún momento de erotismo) que, además, le sirvió para componer su Suite lírica.

lunes, 14 de enero de 2013

El espía que te pegó una venérea


Esta semana empieza la 4ª temporada de Archer, una comedia incorrectísima que desmonta (o deconstruye, que diría un crítico de cine) la tediosa sofisticación de todo a cien que precede, como el pestazo a colonia a los hombres de toda la vida, al espía más famoso e indigesto: James Bond. Alcoholismo, promiscuidad, estupidez y otras especies que adornan el glamuroso mundo de las agencias de inteligencia. En Noticias Seriéfilas publico un artículo recomendando esta estupenda serie.

Archer: Un Bond sin photoshop

jueves, 10 de enero de 2013

Hojas que pasan


Llevo tiempo curioseando por los tumblr que la gente dedica a los temas más variados, desde la costura hasta el porno, y al fin he decidido abrir uno: Hojas que pasan. Sucesos de historia literaria. Estará centrado en la literatura y los escritores y en él llevaré, además, una relación de los libros que vaya leyendo (solo de los que lea de principio a fin, no de los que consulte, solo picotee unos capítulos o deje sin terminar. Si no necesitaría media docena de blogs). Veremos en qué resulta.

Hojas que pasan. Sucesos de historia literaria

lunes, 7 de enero de 2013

Aquí está don Juan Tenorio/para quien quiera algo de él


Publico nuevo artículo en Jot Down elogiando la edición del Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, que ha llevado a cabo la Biblioteca Clásica de la RAE. Es el de Zorrilla un don Juan que descubre el yo y la duda, un don Juan romántico. En el completo estudio que firma el autor de la edición se repasan las deudas y las diferencias con los otros burladores, el apresuramiento del autor a la hora de redactar una obra tan atractiva como desigual, la crítica recepción de una obra con rendidos admiradores y odiadores incondicionales. Ya en el título del texto destaco la que es para mí la característica definitoria de don Juan: su chulería. Un personaje bravucón y bocazas emparentado con los caballeros andantes que se plantaban en cualquier parte y desafiaban a todo lo que se moviese. Pero también una lectura apasionante.

Don Juan la tiene más larga

viernes, 4 de enero de 2013

El otro Sr. Klein


El Sr. Klein (Alain Delon) no tiene de qué quejarse durante la ocupación alemana de Francia. Vive en un amplio y lujosamente amueblado apartamento, tiene una amante joven y hermosa a la que trata a capricho y, por si fuera poco, su negocio de marchante de arte va cada vez mejor: los judíos con obras de algún valor se ven obligados a venderlas al precio que les den. La guerra y la ocupación se presentan como una belle époque a poco que se tenga vista para los negocios y pocos escrúpulos. Pero un día, tras la adquisición de un cuadro a un judío a precio de ganga, el Sr. Klein recibe en su puerta el periódico de la comunidad judía. periódico que sólo se adquiere mediante suscripción. Molesto por el error, Klein va a la redacción del periódico y a la comisaría a enmendarlo, alegando la coincidencia de nombre con otra persona. Otro Robert Klein. Pero una vez ha entrado en la máquina de la burocracia ya no puede salir, obligado a buscar certificados que den fe de origen mientras crece la sospecha de que no es víctima de un malentendido sino de una conspiración.

El argumento de esta interesante película de Joseph Losey, Monsieur Klein (1976), parece una variación de El proceso ("Alguien debía de haber calumniado a Josef K., porque, sin haber hecho nada malo...") con su K, tan característica, el terrorífico despliegue de la burocracia, la disertación sobre insectos a la manera de Nabokov en sus cursos sobre La transformación, o ese equívoco de identidad que habría hecho las delicias del negrísimo humor de Kafka. Klein ve confundido su nombre y, con él, su identidad. Lo que podría dar también para un thriller con la busca por París de las huellas de ese otro Sr. Klein, esquivo y astuto sembrador de pistas falsas. Pero lo que supone humor y aventuras en Hitchcock, aquí adquiere un carácter moral por la inclusión de Klein en el grupo del que se aprovechaba poco antes e ignoraba sus padecimientos.

La película empieza con una revisión médica a la que la gente se somete para que se certifique su no adecuación (o sí) al tipo judío. Precio: 15 francos. Los carteles de "Prohibidos los judíos" son lo justo en los sitios donde va la gente normal. Y en ellos no hay nada más gracioso que un espectáculo ridiculizando al "cerdo judío" que está hundiendo Francia. Klein no se cree antisemita: la política va por un lado y él busca hacer dinero por el suyo. Cuanto más atrapado está en la situación del otro Klein, más grita: ¡Esto no tiene nada que ver conmigo! Sólo que sí tiene que ver. La indiferencia de Klein hacia el dolor ajeno es complementaria a la que sienten todos hacia él cuando es el que tiene problemas. El ambiente histórico y pesadillesco de la película se orienta poco a poco hacia la fábula moral, con "el otro" señor Klein como agente provocador del cambio. La guerra, el colaboracionismo y algunos de los peores episodios de la historia francesa del siglo pasado están certeramente retratados en esta película. Pero sobre todo destaca el carácter criminal de la indiferencia hacia los demás, de la omisión de la propia responsabilidad: todo tiene que ver conmigo.

jueves, 3 de enero de 2013

Discazos: "The Master OST", de Jonny Greenwood

Como tantos otros llevo ya varios meses esperando el estreno en España de The Master, la nueva (o a estas alturas no) película de Paul Thomas Anderson. Para hacerme salivar aún más me he topado con la banda sonora de Jonny Greenwood y llevo escuchándola toda la tarde. Así que rescato la sección Discazos para recomendarla y así estrenar el blog este año. Que, empezando así, es de temer que avanzará con su cojera habitual. Aquí está el disco en Spotify, aquí en Grooveshark y aquí y aquí en descarga directa. A disfrutarlo.

EDITO: lean este magnífico artículo de Manuel J. Lombardo sobre Greenwood.


01. Overtones (02:20)
02. Time Hole (01:42)
03. Back Beyond (03:42)
04. Get Thee Behind Me Satan (Ella Fitzgerald) (03:47)
05. Alethia (04:06)
06. Don't Sit Under The Apple Tree (With Anyone Else But Me) (Madisen Beaty) (01:36)
07. Atomic Healer (01:24)
08. Able-Bodied Seamen (03:54)
09. The Split Saber (03:41)
10. Baton Sparks (02:20)
11. No Other Love (Jo Stafford) (03:00)
12. His Master's Voice (03:34)
13. Application 45 (Version I) (05:40)
14. Changing Partners (Helen Forrest) (02:42)
15. Sweetness Of Freddie (03:27)

viernes, 28 de diciembre de 2012

Series del año: Don y Peggy en los 60's


SPOILERS de la 5ª temporada de Mad Men.

Mi idea de la felicidad para un futuro no muy remoto es sentarme a ver de nuevo Mad Men desde el principio. Sin prisas, atendiendo a los detalles con la perspectiva que da el conocer todo lo que viene después (Ay el tiempo! Ya todo se comprende, en verso de Gil de Biedma), disfrutando de las simetrías, de la ironía narrativa, de los cambios que ya no parecen tales. Compartiendo las miserias de varios personajes inolvidables en la que es, para mí, la mejor serie que se emite hoy día. Dentro de esta temporada 5ª ha habido varios capítulos extraordinarios (como el impactante y muy comentado "The Other Woman") entre los cuales me quedo, sin duda, con el 5x06, "Far Away Places" (preferencia que comparto con Carlos Reviriego).

Habría que remontarse al principio de los tiempos madmenianos para ponderar como se merece el cambio de cada personaje. El de la ambiciosa Peggy podría resumirse así: está consiguiendo lo que quiere, a saber, se está transformando en Don. Una metamorfosis no poco dolorosa. Entendámonos: Peggy quiere alcanzar el estatus profesional de Don (y, aunque el capítulo suponga un tropezón por arruinar la campaña de Heinz, la señorita Olson va por buen camino) pero ello conlleva una dependencia del trabajo que exaspera el carácter de Peggy. Se levanta malhumorada y supersticiosa pensando sólo en su trabajo. Discute con su novio por ello, quien la acusa de sólo llamarle para actuar de válvula de escape. Ella es el hombre en la relación. Fuma y bebe en el trabajo. Busca escapadas sexuales furtivas en los cines. Pero a última hora necesita la ficción de un novio (Peggy es de otra generación que Don: lo que en éste es el matrimonio en ella es la pareja), un amago de estabilidad, y vuelve a llamar a Abe.

Hace poco se puso en circulación en Twitter el hashtag #momentosSeriépicos y entre ellos incluiría, sin duda, a Roger puesto de LSD. Roger es Don, sólo que una generación mayor, y creo que se puede hacer una proyección bastante fiable de la madurez de éste tan sólo atendiendo a los baches que va sorteando Mr Sterling. Casarse con la joven secretaria es un cliché en el que Roger cayó antes que Don y del que sale antes que él (el final de la temporada, con Don en cierta manera volviendo a la soltería de beber solo en los bares, anuncia una tormentosa separación en la siguiente, a mi parecer). El carácter cómico que ha ido adquiriendo Roger, con algunas de las líneas de diálogo más chispeantes de la serie, se compensa con una aceptación de la edad tardía gracias a, sorprendentemente, uno de los aspectos más característicos de la década: el viaje interior mediante alucinógenos. Roger sale de la experiencia con el LSD enriquecido y sereno.

Y queda Don. El desubicado Don. ¿O los desubicados somos nosotros al no verle borracho ligando en los bares? Me doy cuenta de mis inercias como espectador cuando compruebo que no acabo de admitir los cambios operados en Don. Tengo cierta idea predeterminada suya que me cuesta cambiar, y creo que no soy el único. Los guionistas juegan con ello (con nosotros) sobre todo el capítulo en que Don consuela a Joannie por su separación. La tensión sexual entre los dos siempre ha estado latente. ¿Hay alguien que no diese por supuesto que iban a acabar en la cama? Sin embargo, Don se comporta como un caballero y se va a casa borracho perdido... pero fiel. 

No se puede negar que Don ha perdido fuelle en su trabajo. Es lo que le reprocha Bert Cooper al final del capítulo que comento: se ha casado con una mujer joven y bella y pretende disfrutarla viviendo de las rentas, cuando la situación de la empresa dista de ser sólida. Don ha dejado a un lado el aspecto artístico y obsesivo de su trabajo, por lo que ya no precisa de las válvulas de escape que suponían las cogorzas y las aventuras extramatrimoniales. Puede centrarse en su mujer pero lo hace con un estilo de viejo playboy que paga para que su rubia tonta tenga una carrera y las mejores pieles. Y Megan ni es rubia ni es tonta ni quiere a Don por su dinero. De hecho, el viaje nostálgico en el que Don embarca a Megan (apartándola a disgusto de sus compañeros) se salda con una pelea épica y con la evidencia de la brecha de edad entre ambos. Don silba I Wanna Hold Your Hand pero se encuentra muy lejos de las coordenadas mentales de los años 60, encarnados en la música de los Beatles. Muy lejos de Megan y de Peggy e, incluso, de las lecciones que poco a poco aprende Roger.

Como acompañamiento de este artículo recomiendo, más que a los cansinos Beatles (sí, no los soporto, aunque I Wanna Hold Your Hand me encante) , la banda sonora de The Dreamers.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Series del año: Mike



SPOILERS de la 5ª temporada de Breaking Bad.

Esta primera mitad de la última temporada de la serie de Vince Gilligan ha sido mucho más irregular que las anteriores. Ha habido tramas recosidas con prisa, Jesse ha sido dejado en un completo segundo plano y, peor aún, ha habido un capítulo entero de relleno remedando las andanzas de Danny Ocean y sus compinches pagados de sí mismos. Del otro lado tenemos todo lo que nos fascina en esta serie: el ambiente enrarecido y violento, los personajes al límite, la continua TENSIÓN. Y a este respecto el 5x02, "Madrigal", me ha parecido uno de los capítulos del año.

Desde sus primeros y esperpénticos viajes al desierto para cocinar, Walter y Jesse han ido subiendo escalones de tres en tres en el negocio de la droga. La muerte de Fring ha dejado un vacío de poder que Walter no duda en ocupar. Pero también ha dejado a mucha gente sin trabajo y a merced de la DEA. El capítulo empieza mostrando una de las larguísimas ramificaciones del negocio en B de Los Pollos Hermanos. Para ser el nuevo rey, Walter precisa de alguien con experiencia y contactos, es decir, necesita a Mike. Pero desde un principio éste ha calado al antiguo profesor de Química. Ha visto que, lejos de la fría e implacable racionalidad de Fring, Walter es un hervidero de complejos y de resentimiento, una alimaña codiciosa y mezquina que no tardará en explotar. Y Mike no quiere estar cerca cuando eso pase (a toro pasado vemos la enorme ironía de esta conversación). Walter le ofrece ir a partes iguales con Jesse y él. Dice: Owners, not employees, lo que Mike le recordará más adelante cuando tengan que pagar los enormes gastos del negocio.

Mike Ehrmantraut es el protagonista absoluto de este capítulo y tiene dos escenas que se cuentan entre lo mejorcito de la serie. La 1ª es la del interrogatorio. Hank y Gomie interrogan rutinariamente a Mike como uno de los principales empleados de Gus Fring. Descubrimos algunas cosas sobre su pasado, como que fue policía. Lo que parecía un mero mamoneo para intimidar a Mike revela un final explosivo: la DEA ha descubierto (todo gracias a Walter, aunque Mike no lo sepa) los "fondos de pensiones" con los que Fring compraba el silencio de sus empleados. Sin dinero, es cuestión de tiempo que uno de ellos cante.

La 2ª escena que me hizo estremecer es la de la casa de Lydia, una de las empleadas de Fring aterrorizada por el efecto dominó que supondría el que alguien confesase. Por ello contrató a un sicario para que acabase con Mike, sin éxito. Ahora éste va a devolverla el favor. Hay un momento insoportable en el que Mike le apunta a la cara con el arma y ella le dice: "No me dispares a la cara, no quiero que mi hija me encuentre así", a lo que él le contesta: "No va encontrarte. Nadie te va a encontrar". Otra fosa en el desierto.

Sin embargo, Mike está en bancarrota y necesita a Lydia, como necesita a Jesse y, ay, a Walter. Esa debilidad será su ruina. El capítulo termina con un viscoso Mr White aparentando llevar una vida cotidiana normal junto a su aterrada esposa. Esta última escena parece sacada de una película de abducciones extraterrestes, tal es el cambio que se ha producido en Walter. Skyler ve con claridad al monstruo en que se ha convertido su marido. El monstruo que los perderá a todos.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Series del año: descartes


Termina el año y surge la plaga de listas con lo mejor y lo peor en los campos más peregrinos. A veces sirven para recordar cosas que ya se habían sepultado bajo la carga de todo lo que vino después. En el caso de las series he ido alternando las actuales con las de hace unos años.  He abandonado bodrios que sólo veía por inercia y he retomado series estupendas en las que me había retrasado por falta de tiempo. Pero si pienso en los mejores capítulos de series en curso, hay dos que me vienen a la cabeza sin dudar: el 5x02 de Breaking Bad, "Madrigal", y el 5x06 de Mad Men, "Far Away Places". 

Me voy a extender sobre estos pero ha habido otros momentos bajo los cuales no ha vuelto a crecer la hierba. La 1ª mitad de Homeland ha subido la tensión hasta niveles breakinbadianos. Todos recordamos la escena del interrogatorio y otras que han sido analizadas al detalle en otros sitios. Hace poco he hablado de la grandísima y llorada Luck. Y no puedo hablar, porque no las he visto aún, de la 3ª temporada de Treme y de The Walking Dead, de Boss y de alguna otra que seguro que no recuerdo. De la que sí puedo hablar es de la impresionante 3ª temporada de Boardwalk Empire.

SPOILERS de la 3ª temporada de Boardwalk Empire

Tras ese asesinato inesperado al final de la temporada anterior, que ríanse ustedes de lo de Ned Stark, parecía que Nucky tenía el camino allanado ante sí para contrabandear y enriquecerse sin trabas. Estaba en la cima de su poder  y en buenas relaciones con los mafiosos de otras ciudades. Hasta que aparece el psicopático Gyp Rosetti y va minando lenta pero tenazmente todo el mundo de Nucky. La pérdida de poder de éste se expone de manera ejemplar en el 3x09 en el que, tras sobrevivir a un atentado con bomba, Nucky sufre mareos y confusión y, tras convocar una reunión en la que buscar apoyos para la guerra de bandas, es abandonado por todos sus socios. Pero un par de capítulos hay una trama en la que el duelo, el pragmatismo brutal y un erotismo enfermizo crean una mezcla impresionante. Gillian necesita que Jimmy sea declarado oficialmente muerto para poder hacerse con el control legal de su puticlub. Para ello busca a un joven muy parecido a él, lo seduce y lo mata para presentarlo como el cadáver de su hijo. Si ya este resumen suena brutal, hay que condimentarlo con la atmósfera decadente e incestuosa, como de la Viena del final del Imperio Austro-Húngaro, que la irresistible Gillian crea ad hoc. Si el "desliz" de Gillian y Jimmy se podía relacionar con Le souffle au coeur (1971), de Louis Malle, poco a poco se va pareciendo más a la morbidez de Bertolucci.

Mañana sigo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

El Hobbit o el viaje que nunca termina



Recordarán ustedes que en el primer capítulo de La Comunidad del Anillo Bilbo está preparando su partida de La Comarca y le comenta a Gandalf su hastío, su impresión de estar viviendo demasiado:

En verdad me siento adelgazado, estirado, ¿entiendes lo que quiero decir?, como un pedacito de manteca extendido sobre demasiado pan. Eso no puede ser. Necesito un cambio, o algo.

El débil hilo de conductor de El Hobbit, a saber, el viaje iniciático de Bilbo Bolsón, de Bolsón Cerrado, para salir de su plácida vida burguesa en busca de aventuras, se ve tediosamente estirado a lo largo de la primera parte de la descomunal adaptación que ha llevado a cabo Peter Jackson. El breve y ameno librito para niños (un regalo cojonudo para un niño es esta edición anotada), que habría dado para una buena película, se hipertrofia en una trilogía en manos del neozelandés. Y es que El Hobbit es una película con pasado: Jackson ha seguido el camino opuesto al de Tolkien y ha filmado la chef d'oeuvre, El Señor de los Anillos, antes que la ágil aventura de Bilbo por lo que se ha encontrado con un inmenso precedente contra el que batirse: su propia película. Sólo como voluntad de llegar más lejos, del más difícil todavía, puede entenderse la megalomanía del director.

Técnicamente la película es brillante: el aspecto visual y la música están cuidados al detalle. Sin embargo, el estiramiento de la historia hace que los defectos habituales sean más evidentes: la ridícula solemnidad de algunos momentos, como la aparición innecesaria de Galadriel (con lo que se echan en falta mujeres en el mundo de Tolkien y para una que sale en El Hobbit, sobra por completo) o las sentencias Paulo-Coelho-style de Gandalf (quien, por cierto, menuda pinta de viejo borracho tiene en esta película); las peleas alargadas hasta el aburrimiento, con el clímax en el que el malo parece a punto de vencer y se regodea atizando al bueno quien, al final, se levanta como si tal cosa; las arquitecturas absurdas; las persecuciones de chichinabo (¿a qué velocidad corre un enano?); lo poco enanos que son los enanos; la saturación de especies y criaturas (hace mucho que leí El Hobbit, ¿los gigantes de piedra salían por alguna parte? ¿Sirve esa escena para algo más que para remedar el paso de Karadhras?); toda la escena del jefe trasgo con un testículo como papada, sacado de cualquier película de animación y doblado por algún habitual de ello; un Martin Freeman con cara de apalominado durante toda la película, intercambiable con el papel de Watson en el que al menos es una comparsa de Benedict Cumberbatch, quien por cierto creo que va a hacer la voz de Smaug; etc.

Según avanza el metraje uno va notando el cansancio por acumulación de escenas, de personajes, de situaciones. No hay una proporción adecuada entre el carácter infantil de la historia y su desorbitado tamaño. Tengo curiosidad por saber qué ha dejado Jackson para la versión extendida.

Mención especial para los cines Cinesa de Santander. La sesión de las 20:30 empezó a las 20:50, entre anuncios de la ONCE, de Coca-Cola y un par de tráilers. Se supone que era una sesión con parada a mitad de la película (esa parada que odié durante El Señor de los Anillos y que en El Hobbit habría venido de maravilla); no fue así. Entre eso y el frío que hacía en El Corte Inglés mientras hacíamos tiempo hasta que empezase la película, fue una jornada redonda.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Yo me juego entero


Me estreno en Noticias Seriéfilas con un artículo sobre Luck, el retorno de David Milch a la HBO que tanta expectación creó, tan buenos ratos nos dio y, finalmente, nos dejó mucho antes de tiempo con una repentina cancelación en su primera temporada. He titulado el artículo "Por una cabeza" pues la fauna que se mueve alrededor del hipódromo de Santa Anita se juega todo lo que tiene, de diversas maneras, a que su caballo adelante una cabeza a los demás, como en el tango de Gardel y LePera. A diferencia de la canción, las mujeres no suponen una tentación comparable debido sin duda al ambiente masculinizado de las series de Milch. Son sólo nueve capítulos pero... qué capítulos.

Luck: Por una cabeza

sábado, 15 de diciembre de 2012

He aquí al héroe


Nuevo artículo en Jot Down, esta vez metiéndome con The Dark Knight Rises, de Nolan. La 1º mitad de la película marca un ritmo implacable alternando la perspectiva entre Gordon, Bane, un Batman jubilado y otras tantas cosas que es difícil apartar la atención. En lo que otra película empieza y acaba, hora y media, Nolan sitúa las piezas en el tablero con mano segura. Atrapa al espectador por el cuello y no lo suelta... hasta que pasamos a la siguiente hora y pico y la película se vuelve más convencional. Uno tiene tiempo de pensar en lo que ha visto. Y pueden observarse una serie de convenciones asumidas obedientemente, algunas costuras, varios de los tópicos del cine de superhérores, a saber: el bien y el mal en compartimentos estancos, el camino de perfección, el derroche de sentimiento. Un capítulo del martirologio adaptado al gusto actual.

El héroe hipersentimental