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sábado, 30 de abril de 2011

De filología y otras letras

1. Esperando que me llegue a casa la Gramática de Nebrija, recién editada en la Biblioteca Clásica de la RAE, felizmente retomada por Francisco Rico, encuentro un artículo del mismo en el que pondera la insoslayable influencia del maestro de letras latinas en el Renacimiento español.

2. Agustín García Calvo relee un conocido poema de Fray Luis de León, y realiza una razonada reordenación de sus versos.

3. El académico José Martínez de Sousa realiza una reseña de la Ortografía de la RAE en la que pone varias objeciones a la confección de dicha obra.

4. Arcadi Espada comenta un libro que muchos esperábamos con ansiedad: la antología de Die Fackel, el periódico de Karl Kraus, realizada por Acantilado.

5. Y, hablando de todo un poco, ojo a estas bat-bufas:

domingo, 23 de enero de 2011

Tarde de domingo

Asuntos que he ido cazando en la prensa estos días:

1. Dos nuevos artículos sobre la prohibición del tabaco: uno de Francisco Rico (que ha causado polémica por la estúpida trola que el autor mete al final: en realidad sí fuma) y otro de Carlos Herrera.

2. Un interesante repaso a lo que podríamos llamar humor faltón, recientes aún las escoceduras que ha causado la tronchante actuación de Ricky Gervais en los Globos de Oro. En España se estila poco o nada ese tipo de humor, al menos en tv. En El Jueves aún se pueden encontrar auténticas dentelladas a personas reales con nombres y apellidos (¡las geniales gañanadas de Pedro Vera!).


3. Un inevitable paralelismo entre Rubalcaba y la fauna política que aparece en The Wire. Una pregunta para los adictos a la serie: ¿qué político español se parece más al endiabladamente zorruno Clay Davis?


4. Las autoridades francesas evitan celebrar el aniversario de Céline por el palmario antisemitismo del autor. Arcadi Espada hace un pertinente comentario en su blog. No es de recibo recordar a los antisemitas, aunque escribiesen libros extrordinarios, ni publicitar a los defensores del tabaco. ¿He olvidado decir que el artículo de Carlos Herrera que enlazo más arriba no fue aceptado por El País, a pesar de haberlo solicitado ellos?

5. Ojo al calendario de las Monster Girls de Australia:

viernes, 26 de junio de 2009

Dos recomendaciones para el verano

aaaaaaaaaa
1.
Mil años de poesía europea



Francisco Rico ha compilado una selección representativa de los mil años de poesía en Europa para uso de aquellos que no frecuentan habitualmente la lírica. Cada autor tiene una nutrida selección de poemas que va mostrando los cambios de estilo y forma. Empezamos con la desvergüenza y espontaneidad de la “canción de mujer" de la lírica medieval:

¿Por qué me pega el marido?
aaaa¡Pobrecita!
aaaaYo nada malo le he hecho,
ni he dicho nada molesto,
aunque traje al otro al lecho,
aaaade solita.
¿Por qué me pega el marido?
aaaa¡Pobrecita!
aaaaY si seguir no me deja
ni darme la vida buena
que por cornudo se tenga.
aaaa¡Ésta es fija!
¿Por qué me pega el marido?
aaaa¡Pobrecita!
aaaaBien sé lo que voy a hacer
y cómo me vengaré:
con mi amigo me echaré
aaaadesnudita.
¿Por qué me pega el marido?
aaaa¡Pobrecita!

(Trad. de Francisco Rico)


En el siglo XVII encontramos una muestra de la religiosidad barroca y atormentada de John Donne:

aaaaSoy un mundo en pequeño hábilmente tejido
de materia y de espíritu que es de origen angélico,
pero el negro pecado hunde en la noche eterna
de mi mundo ambas partes, y ambas deben morir.
aaaaLos que habéis encontrado más allá de altos cielos
nuevos orbes, pudiendo describir nuevas tierras,
derramad nuevos mares en mis ojos, y así
que se ahogue mi mundo con mi llanto, o lo lave
aaaasi no está destinado a sufrir un naufragio.
¡Pero no, que ha de arder! Hasta ahora las llamas
de lujuria y de envidia lo han quemado y lo han hecho
aaaaaún más ruin. Haz, Señor, que este fuego se apague,
y que yo arda por Ti y tu casa con celo
encendido que sana y consume a la vez.

(Trad. de Carlos Pujol)


Y ya en el s. XX, Ôsip Mandelstam es devorado por la dictadura soviética por ridiculizar a Stalin en uno de sus poemas. Murió encerrado en el gulag, yendo de un lado a otro como un zombi mientras recitaba en italiano versos de Petrarca.

LENINGRADO

aaaaHe vuelto a mi ciudad –lágrimas en los ojos,
mi fiebre infantil, mi sangre y mis venas.
aaaaSi has vuelto, entonces bebe pronto
el jarabe de los faros de este río.
aaaaReconoce ese día de diciembre,
siniestro alquitrán mezclado con yema.
aaaa¡Aún no quiero morir, Petersburgo!
Tienes mis teléfonos aún.
aaaaAún guardo direcciones, Petersburgo,
donde hallaré las voces de los muertos.
aaaaVivo en la escalera y en la sien
el timbre arrancado me golpea.
aaaaY espero a invitados en la noche
moviendo los grilletes de la puerta.

(Trad. de Lola Díaz)


2. Confesiones. Vivir en el fuego, de Marina Tsvietáieva



Marina Tsvietáieva vivió buena parte de los horrores de la historia rusa del siglo pasado: tras una infancia en una familia aristocrática, hubo de exiliarse debido a la Revolución de Octubre. Honesta y exigente, elaboró su obra en los márgenes que le dejaban sus obligaciones familiares. Presionada para volver a Rusia por su familia, se suicidó al darse cuenta que ya no era necesaria para ninguno de sus hijos. Uno de los libros más impresionantes que he leído, tanto por la energía inconfundible de la voz de Tsvietáieva como por la ejemplaridad de su vida como desplazada, característica del s. XX.