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martes, 8 de febrero de 2011

Asuntos de interés

He aquí lo que he ido espigando de los periódicos estos días:

1. Google ha llevado a cabo un acuerdo con varios museos internacionales para digitalizar parte de sus fondos. La calidad y nitidez de la imagen pasman.

2. Más artículos sobre la ley antitabaco: Luis Racionero denuncia el liberticidio y abuso de autoridad que supone mientras Josep Tomás, por su parte, nos habla de la erótica del cigarro.
 

3. António Lobo Antunes, grande entre los grandes, habla sobre el venerable y poco reconocido arte de la traducción y recuerda a quien fue extraordinario traductor de sus libros, Mario Merlino

4. La apasionada relación del músico Iannis Xenakis con la arquitectura.

5. Un interesante análisis de Mayo del 68.

6. Vivir y morir en Los Ángeles (To Live and Die in L.A., 1985), un thriller que me ha dejado con la boca abierta, protagonizado por el célebre William Petersen (o Grisson, para los que no le conozcan por su nombre real), cuyo personaje me ha recordado mucho al visceral Vic MacKey, de The Shield. Un par de blogs comentan el extraordinario final de esta serie y hacen una evaluación general de la serie, una de las mejores que he visto (espero elaborar un post al respecto dentro de poco). Aquí puede descargarse la película en v.o.s. (los subtítulos buenos son los segundos).


jueves, 30 de septiembre de 2010

Condiciones del escritor

Como decía Cyril Connolly, el objetivo de un escritor debe ser la realización de una obra maestra. Tras la fijación de este horizonte tan difícilmente abordable, las armas del escritor son la soledad y el temerario desafío a los clásicos. Ése es el método del modélicamente orgulloso António Lobo Antunes, un novelista con pocos rivales a su altura en la actualidad.


Antonio Lobo Antunes: "Para escribir es necesario orgullo, paciencia y soledad" from aviondepapel.tv on Vimeo.

lunes, 7 de junio de 2010

António Lobo Antunes de viva voz

a
Querido S.:

Los testimonios directos de escritores (correspondencia, entrevistas) conforman un género tan multiforme como apasionante. Sin llegar a los extremos de los escritores de los siglos XVIII y XIX, quienes se comunicaban con los demás casi exclusivamente por carta y además trasladaban todos sus pensamientos a un diario, con lo que su obra literaria y ensayística es a menudo diez veces menor que sus documentos personales, o ya en el s. XX de un Kafka, la mitad de cuyas obras completas está formada por diarios y correspondencia, sigue habiendo escritores que revelan en dichas fuentes una parte fundamental de sí mismos, tanto de su carácter como de las rutinas de su trabajo (parte muy interesante para los aficionados a escribir). A este género de obras se adscriben las entrevistas que María Luisa Blanco ha reunido en Conversaciones con António Lobo Antunes.


Tal vez sea Lobo Antunes, a mi juicio, el mejor novelista que a día de hoy publica. Hace unos años me leí casi del tirón media docena de novelas suyas y tuve que apartarme de él: la machacona reiteración del estilo, el mundo violentamente melancólico de sus obras me produjeron una saturación que me hizo dejarlo a un lado. Lo mismo me pasó con Roberto Bolaño: tras devorar con ansia buena parte de su obra, parecía que el estilo y el mundo literario del autor se habían instalado en mí, eran los míos. Por mi buena salud mental me urgía buscar nuevos aires con los que ventilar el enrarecido ambiente en el que me había metido. Todo ello se debía, por supuesto, a una fascinada identificación con el prodigioso arte narrativo de ambos autores. Espero que este librito de Conversaciones me permita volver a adentrarme en la afilada prosa del escritor portugués.

Lobo Antunes procede de una familia de la aristocracia lisboeta, el mayor de seis hermanos. Aunque sus padres procuraron darle una educación excelente al alcance de muy pocos, las caricias no abundaban en su casa. Fue un niño muy inteligente que enseguida se interesó en la escritura. En su casa no querían ni oír hablar de la vocación de escritor por las escasas perspectivas de futuro, así que le matricularon en Medicina. Se sacó la carrera con desgana, más interesado en la literatura. Fue enviado a la guerra de Angola como médico, pero antes se casó con la que considera la gran pasión de su vida, Maria José, , y tuvieron una hija. El escritor comenta que quería dejar descendencia porque pensaba que no iba a volver. En la guerra se sucedieron toda clase de bestialidades, muerte y sufrimiento por doquier, pero también vio valor y camaradería, y encontró un auténtico amigo: el capitán Ernesto Melo Antunes, futuro ideólogo de la Revolución de los Claveles. Tras el regreso de África, Lobo Antunes comienza una existencia desorientada y autodestructiva: se separa de su mujer, pese a segur amándola, y se convierte en un jugador y un mujeriego. Más tarde, se centra en su vocación literaria, a la que dedica una disciplina monacal, y comienza su exitosa carrera literaria.


Los recuerdos personales se mezclan con las opiniones literarias en entas entrevistas. Dos temas lo centran todo: el recuerdo de la guerra y la tarea literaria. A pesar de ser reacio a hablar de ella, la guerra de Angola fue tal vez el hecho determinante en la vida de Lobo Antunes: la furiosa mezcla de crueldad y coraje, de amistad y pérdida, fue determinante en la constitución del carácter del escritor. En cuanto a la escritura, es sin duda lo que marca la pauta de su vida, lo que rige toda su jornada. Es impresionante la entrega con la aborda su vocación, y un severo ejemplo para todo aquel que se lanze a la escritura: es una ocupación absorvente y exclusiva, enemiga de las reuniones sociales. Si se quiere alcanzar la excelencia, hay que autoimponerse un horario continuado e inflexible. Y la único gusto a batir es el propio, jamás hay que pensar en el público. Estas Conversaciones están llenas de buenos consejos al aspirante a escritor que pueden resumirse en uno: disciplina.

En fin, este libro es una puerta a uno de los escritores más brillantes que siguen en activo. Lucidez, ternura y humor, todo ello abunda en la palabra de António Lobo Antunes. No te lo pierdas.

Un abrazo,

Á.

miércoles, 30 de enero de 2008

Il miglior fabbro

Estimado S.:

Lamentaba hace poco Félix de Azúa en su blog, a propósito de la muerte del gran escritor francés Julien Gracq (te recomiendo Leyendo, escribiendo, una magnífica colección de anotaciones sobre los clásicos del XIX galo: Balzac, Chateaubriand, Hugo, Flaubert, Proust…) la extinción de la literatura como fenómeno socialmente relevante y, además, el cese del señorío de la poesía como listón por el que se mide el valor de la obra literaria. En otras palabras, la literatura será rara y minoritaria, casi un vicio secreto deleite de unos cuantos frikis. Algo así como el rol o la droga. Pero, ¿cuándo no ha sido así?

Si hay actualmente un novelista que rebosa de contenido la palabra “literatura”, que derrocha lirismo en sus textos y que merece, por tanto, la denominación de miglior fabbro (mejor artesano) que Dante aplicó al trovador Arnaut Daniel, ése es el portugués António Lobo Antunes. Recién terminada Manual de inquisidores, después de otras tres novelas y listo para empezar su última obra publicada, Ayer no te vi en Babilonia, creo que Lobo Antunes es el mejor escritor vivo. Utiliza abundantemente recursos de la poesía y, en mi opinión, su manejo del ritmo es propio de los grandes. Cada capítulo o fragmento es un poema en prosa que podría ser leído independientemente del resto. Hay sin embargo una fuerte relación entre las partes y el todo que confiere una gran unidad a la obra.

Manual de inquisidores comienza en una quinta. En la mayoría de obras de Lobo Antunes que he leído aparece una quinta, ya sea en Portugal o en Angola, antigua colonia portuguesa. El hijo del patrón, Joao, juega y observa la actividad de los animales y la vegetación de la finca. Un día sorprende a su padre, por entonces aún ministro de Salazar, montando en el establo a la hija del guardés. El padre apenas se inmuta y dice: “Hago todo lo que ellas quieren pero nunca me quito el sombrero para que se sepa quién es el patrón.” A partir de ahí, la historia se desarrolla en círculos concéntricos abarcando a los que de alguna manera han tenido relación con la quinta: la esposa de Joao y su familia, uno de cuyos miembros provoca la ruina de Joao y la pérdida de la propiedad familiar; la criada de la familia, que se ocupó de la completa administración de la finca y ahora languidece en un asilo con el recuerdo de aquellos tiempos; la hija bastarda del patrón y la cocinera, alejada de la finca recién nacida y que es visitada y colmada de favores por el ministro. Cuando cae la dictadura de Salazar, todo el barrio se venga de ella por los privilegios que hubieron de tributarle; además es acosada por un chico retrasado. Creo que uno de los puntos neurálgicos de la obra es la infidelidad y el abandono del patrón por parte de su mujer. A partir de ahí, se transforma de ministro salazarista en un terrateniente indiferente y progresivamente loco, propiciando la decadencia de la quinta y de los que han vivido en ella.

La obra está construída a base de monólogos, como es habitual en las obras de Lobo Antunes, pero son monólogos que en algunos momentos hacen referencia a un interlocutor, como si los personajes fuesen entrevistados o interrogados. Sin embargo, en otras novelas se vale del monólogo interior para registrar todo lo que piensan los personajes. Así, en La muerte de Carlos Gardel podemos observar los pensamientos de un personaje incluso después de muerto. Cada voz tiene su ritmo propio, sus temas y obsesiones, pero es común a todos ellos una profunda infelicidad, la violencia y el despotismo en las relaciones entre los personajes y la progresiva degeneración mental que les corroe, lindando con la subnormalidad o la locura. Muchas veces de lo grotesco de las situaciones surge la comicidad y el humor. Tal vez el antiguo oficio del autor como psiquiatra tenga algo que ver.

El resultado es una serie de novelas extraordinarias que expresan intensamente sentimientos como el amor, los celos, la intolerancia. Lectores y críticos han formulado a menudo su frustración por el barroquismo de estas novelas. Sin embargo, yo creo que pocas obras hay tan claras, rotundas y originales. Forma y contenido constituyen un todo perfectamente unido, cumpliendo otro de los objetivos de un poema: expresar algo de la única manera en que puede decirse. Adentrarse en estas novelas requiere paciencia y atención, pero pronto el ritmo del texto nos lleva como de la mano hasta el final. Los que se quejan de su complicación sólo demuestran su ignorancia o su pereza como lectores.

Para empezar con la obra de este autor, yo te recomendaría La muerte de Carlos Gardel, la historia de un heroinómano ingresado con sobredosis en el hospital. Lobo Antunes despliega de nuevo su historia en círculos que abarcan la familia del chico. Su padre es un enajenado que en un viejo y ridículo cantante de fados cree encontrar la reencarnación de Carlos Gardel.

Así pues, disfruta de ello cuando tengas tiempo.

Y sigue con salud.

Á.