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miércoles, 22 de junio de 2011

Finales: "Juego de Tronos" y "The Killing"

Esta semana he visto terminar la primera temporada de dos de las mejores series que se han estrenado últimamente: Game of Thrones y The Killing. Ambas, con planteamientos muy diversos, han construido unas historias apasionantes y bien dosificadas, con finales impactantes aunque más conseguido en el caso de la primera. Veamos.


No soy especialmente aficionado a las novelas de fantasía (me suele echar atrás el grosor de los libros y que, además, siempre son sólo una parte de inacabables sagas), así que ni me sonaba el nombre de George R. R. Martin antes de que la máquina publicitaria de HBO empezase la promoción de Juego de Tronos. Y, verdaderamente, salvo sorpresa posterior, éste es el estreno del año, una historia de una complejidad y atractivo monumentales. Desde la construcción minuciosa de los diversos reinos, especialmente el fascinante y misterioso muro que guarda al reino de Invernalia, hasta la diversidad de caracteres (es de resaltar la estupenda interpretación de Peter Dinklage como Tyrion Lannister, el enano putero y sagaz capaz de embaucar al más pintado) y pueblos, esta fenomenal serie ha ido desarrollando pacientemente su mundo, capítulo tras capítulo, hasta dar en un soberbio final de temporada que habrá hecho subirse por las paredes a más de un fan, yo incluido, por tener que esperar un año hasta la siguiente temporada.


The Killing, por su parte, es la adaptación de una serie sueca que analiza la muerte de una joven desde varios puntos de vista: la investigación policial, las consecuencias que acarrea en su familia y los problemas que trae a la campaña de un político cuyo nombre se ve envuelto en el caso. Muy bien llevada al comienzo, con sorpresas y descubrimientos inteligentemente dosificados, la serie va resintiéndose de cierto alargamiento innecesario que tiene su colofón en un final precipitadamente abierto. The Killing es una historia de una única temporada, alargarla más sólo prolongará la impaciencia que suscitaban los últimos capítulos. No sé si los cabos sueltos del último capítulo son sólo un recurso narrativo o un anuncio de que habrá segunda temporada, pero en ambos casos la torpeza de guionistas y productores es patente.

Si en The Killing se hacen excesivos 13 episodios, en Juego de Tronos uno se queda salivando por más ante los 10 que componen la primera temporada, y en los que se expone con claridad el funcionamiento de un mundo tan complejo como fascinante. Recomiendo encarecidamente que los que aún no se han adentrado en esta maravillosa serie no duden un momento más. No se arrepentirán.