viernes, 18 de abril de 2008

La adolescencia traicionada

Querido S.:

En 1984 Sergio Leone rodó su última película. Con ello llevó a cabo un proyecto acariciado largamente y, además, creó la mejor de sus obras. En verdad, sorprende que el barroco cineasta autor de westerns tan memorables como La muerte tenía un precio (1965), El bueno, el feo y el malo (1966) o Hasta que llegó su hora (1968), sea el mismo que filma la explosión de nostalgia de Érase una vez en América (1984). En esta última, desplaza su mirada del lejano oeste al barrio judío de Nueva York para hablarnos como nadie de la iniciación a la vida, la amistad, el descubrimiento del amor, la traición, la añoranza y, sobre todo, la fidelidad.


Noodles (Robert de Niro) es un gángster neoyorquino que se atiborra de opio en Chinatown. El remordimiento le desgarra: ha traicionado a sus amigos creyendo ayudarles y todos han muerto por ello. Perseguido a causa de su traición, sale de Nueva York, tal vez para siempre.

Más de 30 años después, un misterioso mensaje le obliga a volver a la ciudad. Alguien que conoce sorprendentemente bien los pasos de la antigua banda quiere verle. Enfrentado a los viejos lugares del barrio, tan familiares y tan cambiados, Noodles recuerda paso a paso su vida junto a sus amigos. Leone recrea el barrio judío de Nueva York en los años veinte y coloca en él a una banda de raterillos formada por Noodles, Patsy (James Hayden), Cockeye (William Forsythe) y el pequeño Dominic (Noah Moazezi). Juntos cometen robos y extorsiones a sueldo de un capo local de poca monta, Bugsy.

Pronto la banda crece con la llegada de un nuevo miembro, Max (James Woods, ahí tienes a Shark todo joven). Noodles y él se convierten inmediatamente en los mejores amigos y, como pasa siempre con las afinidades profundas, su mayor rival. Al mismo tiempo que el mejor amigo, surge el primer amor: Noodles se enamora para siempre de Deborah (Elizabeth McGovern, y la Deborah joven interpretada por una precoz Jennifer Connelly). Desde el principio Deborah muestra una gran clarividencia distinguiendo entre la ambición de ella y la poca proyección de futuro de Noodles. Como le dirá años más tarde Max, lleva el olor de la calle pegado a él. Es hermosísima la escena en que Deborah, entre tierna y burlona, le lee el Cantar de los cantares.

Muy pronto la historia se centra en Noodles y Max y deja al resto de la banda en un segundo plano. Un punto de inflexión importante es la entrada de Noodles en la cárcel. A su salida, doce años después, sus socios habrán continuado con el negocio y le habrán reservado fielmente su parte y su puesto. Pero el mundo y sus amigos han cambiado más de lo que Noodles puede suponer. Max hace crecer a la banda a pasos agigantados con golpes cada vez mayores. El reencuentro con Deborah también es amargo. Noodles prepara una cita de princesa (“-¿Llevas mucho esperando?. – Toda la vida”) al compás de “Amapola” la canción de ambos desde que Noodles la espiara mientras ensayaba ballet. Ella también sigue enamorada de él pero quiere seguir con su carrera de actriz, llegar a lo más alto. Desde su salida de la cárcel, lo que será toda la fuente de las desgracias de Noodles es su fidelidad a la banda que él dejó de adolescente, a los amigos y al amor que conoció entonces. Para él todo es aceptable mientras estén todos juntos, lleva la mentalidad de barrio inscrita en él. Pero mientras su juventud quedó truncada por la cárcel, sus amigos siguieron creciendo. Él se aferró a su vida anterior para poder resistir la reclusión; sus amigos continuaron con sus vidas. Esa fidelidad le valdrá 30 años de dolor.

Hay un enorme parecido entre Max y Deborah. Ambos son ambiciosos, ambos tienen a Noodles como una figura fundamental en su vida (su mejor amigo y su gran amor), y ambos lo dejan atrás para seguir con sus planes.

Otro acierto de Leone es la estructura de la película, mezclando hábilmente planos temporales. Noodles revive obsesivamente su vida pasada; no sabe que va a encontrarse de frente con ella. El plano final, con la sonrisa drogada de Noodles recordándolo todo, es inolvidable.

Mención aparte merece, como suele, la banda sonora de Ennio Morricone, una de las más emotivas de su autor junto con La Misión. Aquí te dejo el tema de Deborah para que lo disfrutes. Creo que Érase una vez en América es mi película favorita, o casi. Para mí supera a los Padrinos o cualquier otra película de gángsters. Son casi cuatro horas de película que merecen la pena.



 Un abrazo.

Á.

* * * *
“Este verso disipa las inanes opiniones de que Tsvietáieva nunca aceptó la Revolución. Naturalmente que no la aceptó: pues aceptar las carnicerías humanas, independientemente de los ideales en cuyo nombre se cometan, significa hacerse cómplice y traicionar a los muertos. Aceptar semejante cosa equivale a decir que los muertos son peores que los que han quedado con vida. Semejante aceptación es una posición de superioridad adoptada por la mayoría (de los vivos) respecto de la minoría (de los muertos), es decir, la forma más repulsiva de crápula espiritual. Para cualquier ser humano que se haya criado con normas éticas cristianas, semejante aceptación es inconcebible y las acusaciones de ceguera política o de incapacidad para entender los procesos históricos, manifestada en la negativa a aceptar semejantes cosas, se convierten en elogio de la persona por su clarividencia moral.” JOSEPH BRODSKY, Menos que uno. Ensayos escogidos.

miércoles, 16 de abril de 2008

La frase

Dedicado a Fulgen, ¡ay los gaticos!

Querido S:

Es impresionante la habilidad escurridiza de los políticos cuando tienen la soga al cuello. Aunque con ella amenazan volvernos más idiotas a cada momento. Después de oponerse cerrilmente al trasvase del Ebro, sin haberse molestado nunca en investigar un plan hidrológico para un país en el que el agua está tan desigualmente distribuida (total, ya lo hizo el PP, y si lo hicieron ellos, mal estaría), voilà, resulta que la niña de los ojos de Zapatitos, Cataluña, se queda sin agua. Así que ahora todo son prisas y perder el culo para llevarles agua y que no se note.

Lo primero es eliminar la palabra trasvase, tan cargada de recuerdos. Según María Teresa Fernández de la Vega, no es un trasvase porque no se suministra agua permanentemente. Suponemos que harán un circuito cerrado mediante el cual el agua llegará a Tarragona, la verán, dará la vuelta y otra vez al Ebro. Pero no seamos malos, con ello se refieren a “una aportación puntual de agua”. Es decir, socorremos a los catalanes hasta que ya no pasen necesidad y luego ya volvemos a estar como antes. Rosa Díez afirmó en el debate de investidura que se romperá España cuando se rompa la igualdad. Y es la igualdad la que sale muy mal parada cuando Zapatero juega con las palabras y deja en la estacada a comunidades como Murcia y Valencia, lógicamente agraviadas. Que Cataluña sea un feudo socialista y Murcia y Valencia del PP también da que pensar.

¿Y a qué tanto miedo a la palabra trasvase? Consultada la autoridad, “trasvase” nos manda a “transvase” y ésta a “transvasar”:


transvasar.

(De trans-, de una parte a otra, y vaso).

1. tr. Pasar un líquido de un recipiente a otro.


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Según la ministra, esto se arreglará “sin ningún tipo de trasvase”. ¿Entonces no van a llevar agua a ningún lado? Mal lo pueden arreglar así. Evitando cualquier reminiscencia que recuerde a la política del PP, lo peor de este asunto es que realmente se quedará en una aportación puntual y todo seguirá igual que antes, se le pone una tirita a la hemorragia y a correr.

Pero lo que me ha hecho escribirte, el gran momento zapateril de publicidaZ, es la expresión “banco público de agua”. Cuando la leí, estuve un minuto mirando el periódico como un gilipollas, sin saber si reír o llorar. Me imagino lo que le tiene que escocer ese “público” a alguien del levante. El agua es un bien de todos pero ¿cómo puede ser un bien público si está capitalizada y tenida como propia por cada politicucho cuya ciudad está a la cuenca de un río? ¿Cómo se atreve Juan Alberto Belloch a reivindicar como propio algo que es de todos, al más puro estilo nacionalista (ya se sabe, el PSOE y los nacionalismos…) y luego organizar una Expo del agua con un cinismo a toda prueba? En fin, cosas veredes…

Un saludo.

Á.

lunes, 7 de abril de 2008

Charlton Heston D.E.P.

Ayer murió Charlton Heston con 84 años. Nacido en Evanston (Illinois) representó muchos de los papeles de las superproducciones de Hollywood de losños 60 y 70. Él "fue" Moisés, Ben-Hur, nuestro Rodrigo Díaz de Vivar en El Cid... y también protagonizó "55 días en Pekín".

Supongo que pensarás a qué coño viene este obituario... Ni más ni menos que a lo de siempre porque hoy he tenido que escuchar que una compañera del curro "se alegraba que tíos así se muriesen"... Así que me he ido a escarbar un poco en su biografía y he encontrado esta foto, que es la imagen que todo el mundo tenía de él:


Pero, oh sorpresa!!! Cuando he encontrado estas otras:





Fue uno de los primeros actores y una de las primeras personalidades públicas que luchó contra el segregacionismo y el racismo. Es decir, usando el mismo derecho (auténticamente americano) de libertad de expresión que su constitución les permite, defendió sus ideales, equivocados o correctos. Para mi es un día triste, pero para los autodenominados "progresistas" no...

Sigue con salud,

S.

sábado, 8 de marzo de 2008

PublicidaZ. Razones para no votar a ZP

Querido S.:

A pocas horas de las elecciones, conviene hacer recuento de la legislatura que se acaba y prepararse para la que viene. Ahora mismo comentan en el Telediario que se acerca “el fin de esta apasionante campaña”. La cursiva es mía. El adjetivo hace que me pregunte si realmente los periolistos, cogiendo al vuelo la oportunidad de llenar minutos, páginas y lo que cuadre con la tediosa, vacua y machacona letanía electoral, no llegarán al fin a seguir con profundo interés la charlatanería, los donde dije digo digo diego, la desconsoladora indigencia intelectual de los candidatos del PP y del PSOE. Peor aún es ver a continuación el hacinamiento de los mítines. Comentaba hace años Rafael Sánchez Ferlosio en un artículo la naturaleza antidemocrática de los mítines, en cuanto son actos dirigidos siempre a los convencidos en los que cualquier intervención crítica sería recibida con abucheos e incluso con violencia. El bipartidismo obligatorio es constante en los medios, usando el ninguneo para silenciar el activismo de los demás partidos.

Los sondeos han pasado del empate técnico a mostrar una ligera ventaja favorable al PSOE. Así pues, temiendo una nueva legislatura socialista que promete ser más nefasta que la anterior, me centraré en analizar la figura pitufante de Zapatero y sus alegres comparsas. Y con ello pretendo desmarcarme muy mucho de tanto “artista” que estando x en el poder y teniendo, por tanto, él sólo capacidad real para tomar decisiones que afecten y perjudiquen a todos los ciudadanos, no tienen otra cosa que hacer que criticar a la oposición. Y qué argumentos, virgencita. Si no están pendientes de la subvención, lo disimulan muy bien. Como escribía alguien el otro día, da gusto ver cómo apoyan al que manda. Cuánto librepensador.

La principal característica zapateril, lo que le aupó al Gobierno hace cuatro años y puede volver a hacerlo ahora, es la habilidad extraordinaria con que maneja la publicidad. Desde el “ZP” hasta la última campaña desenfadada, se ha fabricado una imagen desenvuelta, moderna y calculadamente alejada de la seriedad del estamento político que le ha sido muy eficaz para arrinconar a un PP “catastrofista”. No importa que la mayoría de sus apuestas hayan sido un fracaso rotundo, ZP puede hacerlo todo con una sonrisa. Inútil pero salao, vamos.

El reciente asesinato de Isaías Carrasco no puede menos que recordarnos la nefasta política antiterrorista de estos cuatro años. Me escandaliza la desmemoria y desfachatez en este tema. Si algo hizo bien Aznar, fue aplicar un rigor policial y político inflexible hacia el terrorismo. Durante su mandato, ETA recibió los peores golpes de su historia. Los dos partidos, PP y PSOE, firmaron el “Pacto por las libertades y contra el terrorismo”, que funcionaba perfectamente hasta que, ya en el Gobierno nuestro seminarista de la sonrisa, decidió romperlo por su cuenta basándose en no sé qué creencias personales (“nunca me hubiese perdonado no haberlo intentado”) e ignorando toda experiencia anterior, la cual decía que el camino abierto por Aznar era el bueno. Así que me fatiga leer este titular en El País: “La exigencia del PP fractura de nuevo la unidad contra ETA”. Si la unidad supone compartir comunicado con alguien como Joan Ridao, quien defiende “el diálogo con la banda, pero no exigimos que en un día como hoy se incluya eso [la derogación de la resolución según la cual se permite dialogar con ETA] en el comunicado” cabe preguntarse de qué sirve tal unidad si, al parecer, cada grupo habla de una cosa distinta. Que todos los partidos condenan el atentado es algo evidente (se supone), pero esa condena se queda en mero gesto sin contenido si no se traduce en políticas concretas que debiliten a los terroristas. A lo largo de la negociación con ETA que mantuvo Zapatitos, el Presidente mintió (al principio sostuvo que no había negociado nada), torció la ley y manipuló a los jueces para hacerle concesiones al entorno etarra (permisividad de manifestaciones ilegales varias, no enjuiciamiento de los convocantes, bochornosa actuación con De Juana Chaos, entre otras que no recuerdo ahora), y, en fin, él fue el que les dio una auténtica tregua tratándoles prácticamente como otra formación legal cualquiera. Todas las concesiones salieron del Estado, ¿a cambio de qué? La pretendida unidad se muestra, pues, como un fetiche ideológico que encubre la actitud semicomplaciente que siguen manteniendo los nacionalismos con ETA. Es significativo que el anterior pacto estuviese suscrito por los dos grandes partidos, PP y PSOE, sin los demás, y en cambio los partidos pequeños se lanzasen a firmar la proposición por la que se le permitía al Gobierno dialogar con los terroristas. Parece que estos partidos creen que las leyes no sirven para los etarras. En esta línea se mueve el editorial de El País (“Votos frente a pistolas”), olvidando que son las leyes, no los votos, las que detienen a los criminales. Parecida burricie mueve a Gaspar Llamazares a decir que estas elecciones harán que “nunca más se divida a las fuerzas democráticas en la lucha antiterrorista” o que “la participación de los ciudadanos vascos será una lección democrática también para ETA”. Las fuerzas democráticas se dividen ellas solas, y no necesariamente por culpa del PP, y la única lección democrática que pueden recibir los terroristas es la aplicación de las leyes. Una gran lección para los votantes de Ezker Batua sería dejar de aliarse con el elenco nacionalista.

Otro gran fracaso zapateril ha sido el asunto autonómico. Nuestro Excelentísimo empezó diciendo que el término “nación” era “discutido y discutible”, cosa cierta, pero podría haber aclarado que para él la nación discutida y discutible sólo era la española. Acto seguido surgió la nación catalana con todo aplausos de su parte. El plan Ibarretxe dio unas cuantas vueltas en busca de referéndum. El trasvase del Ebro y cualquier política nacional de hidrología (lo de la Expo del agua supongo que es por cuando se desborda el Ebro) quedaban desechadas por llevarle la contraria al PP. Sobre este último punto merecen mencionarse los brumosos principios ecologistas de nuestro franciscano gobernante. Por supuesto, ratificamos los protocolos de Kyoto pero los incumplimos con puntualidad suiza. Las pocas centrales nucleares que tenemos serán cerradas en breve sin que el audaz Zapatero mencione cómo vamos a suplir esa carencia de energía. Además, desacredita la energía atómica con una mezcla de ignorancia y demagogia digna de las mejores peroratas de Fidel.

Y aún queda por hablar del caudillismo de Zapatero dentro de su propio partido, que ha provocado la fuga de una histórica como Rosa Díez (quien ha fundado un partido, Unión, Progreso y Democracia, el cual espero sea la gran sorpresa de estas elecciones) y, más recientemente, la de Rubén Múgica, precisamente para unirse a UPyD. De la descerebrada política exterior, más atenta a tiranos y demagogos como Castro y Chávez que al resto de líderes europeos. Del laicismo hecho a medias ya que Zapatero sólo se atreve con la Iglesia cuando ésta se pone respondona. No seré yo quien pida el voto para el PP, pero me gustaría evitar el voto buenrrollista a Zapatero. Pero basta. Mañana habrá que encender la tele sólo por la noche para enterarnos de quién es el ganador y así ahorrarnos el coñazo anterior.

A ver si escribes algo de una puta vez.

Sigue con salud.

Á.

Posdata: he encontrado la página de una estudiante de Políticas que ha hecho una propuesta interesante: por cada promesa incumplida de los partidos, ella se quita una prenda. Y ya sólo le quedan las bragas. Eva al desnudo.

P.P.D.: siempre quiero apuntar las citas que me gustan de los libros que leo y por pereza no lo hago. Así que aprovecho ahora que estoy en danza: “Los hechos rara vez son oscuros; nuestro problema es detectar su relevancia, su significado. Así, mientras pretendemos saberlo todo sobre el interés del ego en nuestro pensar, continuamos derrochando una gran cantidad de energía con el pretexto de que nuestros principios, creencias, opiniones, nuestras mismas facultades de razonamiento, no están a sueldo de nuestras emociones. Esta pretensión (responsable de tantos males, desde la mojigatería sexual a las guerras ideológicas) es lo que Stendhal entendía por afectación, blanco principal de su ironía y una corriente en la tensión que crea en sus novelas”. STEPHEN VIZINCZEY, Verdad y mentiras en la literatura.

P.P.P.D.: un besuco para Naiara, a.k.a. Txuinoa, nuestra lectora y relectora más fiel. Lee lo que escribimos como otros leen la Biblia y, desde luego, como ella nunca leyó los apuntes. Para ella una canción del drogadicto que me ha encantado, versionada por la gran Adriana Varela. Barraskiloak hartzen!!!!!

martes, 19 de febrero de 2008

A quién votar.

Querido Á.:

Ante las próximas elecciones y tras una campaña electoral muy típicamente española (es decir, casi ninguna propuesta interesante) nos toca la parte para ejercer la responsabilidad democrática que cada ciudadano tiene periódicamente.

Es entonces cuando nos preguntamos a quién votar. En un país anglosajón, pongamos Inglaterra, los ciudadanos se hacen esta pregunta seriamente, evalúan qué candidato es el más idóneo para la actual situación del país y votan en consecuencia. No es que no tengan ideología, sino que tienen una mentalidad práctica; el mejor ejemplo es que, justo después de la Segunda Guerra Mundial, el Premier Churchill, el héroe que sostuvo a Inglaterra, se presentó a las elecciones y las perdió; el pueblo inglés no consideró necesario un guerrero, en tiempos de paz necesitaba un gestor, Atlee.

Por ello te propongo evaluar a los dos candidatos con posibilidades reales de ser el futuro inquilino del Palacio de La Moncloa (dejo a tu elección qué es un “voto útil”). Primero una calificación de 0 a 10 y, segundo, una justificación de esa nota.


ZAPATERO

Economía: 4. No lo ha hecho del todo mal pero, principalmente, porque no ha hecho nada. Sin reformas estructurales necesarias para aumentar la competitividad de la economía española, darle la vuelta a la balanza exterior… en un periodo de bonanza. Ahora que llegan mal dadas (es un dato objetivo) no nos ofrece ningún estímulo. Hay que reconocer que Solbes ha sido uno de los ministros más decentes, pero creo que ha sido demasiado “tragaderas”…

Política social: 3-6. La intención de Z era buena, de ahí el 6, ya que nadie puede negar que es necesaria la igualdad entre mujeres y hombres, facilitar la conciliación de las vidas laborales y familiares, el reconocimiento de los derechos de los homosexuales… pero lo ha utilizado como arma arrojadiza contra la oposición y ha legislado de manera irreal (el mayor ejemplo es la Ley de Paridad), de ahí el 3. Sobre el ministro Caldera mejor no hablar.

Política interior: 1. La negociación con ETA es quizá el mayor fracaso de toda la legislatura, sobretodo por tres razones: en ningún momento intentó que el PP le apoyase, se apoyó en partidos nada confiables (ERC nunca es un buen y estable aliado) y, sobretodo, pervirtió el Pacto Antiterrorista que él mismo propuso y firmó. Con los terroristas sólo hay una cosa negociable: cuándo, cómo y dónde se van a rendir. Rubalcaba por lo visto ha sido un “dique de contención” a las intenciones de Z de negociar…

Política exterior: 0 (y porque no hay notas negativas). El segundo mayo fracaso de Z. “Volvemos al corazón de Europa”… creo que la foto habla por sí misma.


Aplicó su buenismo a la política exterior y se ha ido acercando peligrosamente a países y gente como Fidel (dictador), Hugo Chávez (proyecto de), Morales (indigenismo populista), Ahmadinneyad (genocida en intenciones), Marruecos (que sigue presionando sobre Ceuta y Melilla)… “A mi el vino que me gusta es el de Burdeos” Moratinos (ministro de Exteriores ¿español?)

Educación y Kultura: 2. Caos en la Biblioteca Nacional, el Informe Pisa nos deja en bragas (culpa de TODOS los gobiernos democráticos), se puede pasar con 4 suspensos, falta disciplina, capacidad de sacrificio, esfuerzo… con los “titiriteros” no voy a perder el tiempo. Ni me acuerdo de cómo se llama la Ministra. ¿Ley de Memoria Histórica?

Reformas estatutarias: 0-10. Es imposible que algo se haga tan mal para los ciudadanos de a pie y tan bien para sólo para los políticos. Un 0 para todos los políticos (todos) y para los ciudadanos que no quieren abrir los ojos. Pero esa misma “caja de Pandora” me descubrió que aún merece la pena luchar por este país, no todo está perdido: Ciutadans y sus 90.000 votos en las elecciones autonómicas catalanas.

Medioambiente: 0. Empezando porque soy bastante escéptico con el tan manido cambio climático… sólo la intención de desmantelar las centrales nucleares ya me obliga a preguntarle de dónde sacará este país la energía. Tanta preocupación por el medioambiente y, sin consultar, desmonta el trasvase del Ebro sin pensar en otras soluciones. ¿Hay ministro/a de medioambiente?

Vivienda: 1. Sólo un dato: la Comunidad de Madrid ha construido más VPO y derivadas que el Estado en 4 años. No comments. Trujillo y sus Kelly Finder son de traca.

Justicia: 2. La Justicia en este país es de traca: los Albertos, los jueces guiados por el gobierno, peleas por el control de los órganos de gobierno, el ministro que se gasta una fortuna en remodelar un piso oficial… hay que reconocerle algo a Bermejo, ha sido el único ministro de justicia capaz de poner de acuerdo a todos sus “subordinados”, pero todos en contra suya.

Inmigración: 2. ¿Otra regularización? ¿Descontrol en las fronteras? ¿No presionar a los países de origen? No, gracias.

RAJOY (cómo lo haría)

Economía: 7. Objetivamente es el punto fuerte del candidato popular. Muy buen equipo (heredado casi íntegramente de Rato). Pizarro ha demostrado ser muy buen administrador, cómo sería de Ministro es una incógnita.

Política social: 3. No es el punto fuerte del PP. Puede hacer cosas interesantes si no deja que la Iglesia le marque la agenda, l que sería el mayor reto de un Mariano presidente. ¿¿¿Gallardón en este Ministerio??? Curioso y nada descartable.

Política interior: 8. Lo perfecto, recuperar a Jaime Mayor Oreja e intentar de verdad conseguir el apoyo de la Oposición o, para ser exactos, del PSOE. La derrota de ETA objetivo y una auténtica “represión” de los delitos.

Política exterior: 4. Buena sintonía con Merkel y Sarkozy, posibilidad de que en Inglaterra ganen las elecciones el año que viene los conservadores (Cameron), en Italia las encuestas apuntan otra vez a Berlusconi. Pintaría muy bien, quizá demasiado?

Educación: 3-7. Quitar las competencias las CCAA sería la mejor solución. No creo que se atreva.

Reformas estatutarias: 0-10. Valor para acabar con el “coño de la Bernarda” en el que se ha convertido.

Medioambiente: 5. Dos preguntas: ¿Se atrevería a restablecer el Trasvase del Ebro, con la auténtica vertebración del eje mediterráneo Barcelona–Valencia–Murcia? Y ¿sería capaz de establecer una verdadera política energética? Me parece muy muy curiosa la propuesta de plantar 500 millones de árboles (un nuevo “New Deal” norteamericano, pero a la española).

Vivienda: -. Puede que, si la crisis arrastra consigo la industria inmobiliaria, no tenga nada que hacer. De verdad funcionaría la propuesta de liberalizar el suelo? La idea no es mala.

Justicia: 4. Si es capaz de hacer de ella algo respetable para mí sería casi un milagro.

Inmigración: 8. Sin complejos, la inmigración es necesaria pero, ¿porqué no establecer una serie de medidas que los países más avanzados de Europa llevan años aplicando? Me ha gustado el valor que le ha echado.

El principal handicap que se encontraría Mariano Rajoy sería la colocación de dos pesos muy pesados de su partido de no muy buen recuerdo para la sociedad: Zaplana y Acebes (¿quizá Exteriores y Administración Pública?)

Resultado: voto a Rajoy porque me parece más consciente de qué es gobernar.

miércoles, 30 de enero de 2008

Il miglior fabbro

Estimado S.:

Lamentaba hace poco Félix de Azúa en su blog, a propósito de la muerte del gran escritor francés Julien Gracq (te recomiendo Leyendo, escribiendo, una magnífica colección de anotaciones sobre los clásicos del XIX galo: Balzac, Chateaubriand, Hugo, Flaubert, Proust…) la extinción de la literatura como fenómeno socialmente relevante y, además, el cese del señorío de la poesía como listón por el que se mide el valor de la obra literaria. En otras palabras, la literatura será rara y minoritaria, casi un vicio secreto deleite de unos cuantos frikis. Algo así como el rol o la droga. Pero, ¿cuándo no ha sido así?

Si hay actualmente un novelista que rebosa de contenido la palabra “literatura”, que derrocha lirismo en sus textos y que merece, por tanto, la denominación de miglior fabbro (mejor artesano) que Dante aplicó al trovador Arnaut Daniel, ése es el portugués António Lobo Antunes. Recién terminada Manual de inquisidores, después de otras tres novelas y listo para empezar su última obra publicada, Ayer no te vi en Babilonia, creo que Lobo Antunes es el mejor escritor vivo. Utiliza abundantemente recursos de la poesía y, en mi opinión, su manejo del ritmo es propio de los grandes. Cada capítulo o fragmento es un poema en prosa que podría ser leído independientemente del resto. Hay sin embargo una fuerte relación entre las partes y el todo que confiere una gran unidad a la obra.

Manual de inquisidores comienza en una quinta. En la mayoría de obras de Lobo Antunes que he leído aparece una quinta, ya sea en Portugal o en Angola, antigua colonia portuguesa. El hijo del patrón, Joao, juega y observa la actividad de los animales y la vegetación de la finca. Un día sorprende a su padre, por entonces aún ministro de Salazar, montando en el establo a la hija del guardés. El padre apenas se inmuta y dice: “Hago todo lo que ellas quieren pero nunca me quito el sombrero para que se sepa quién es el patrón.” A partir de ahí, la historia se desarrolla en círculos concéntricos abarcando a los que de alguna manera han tenido relación con la quinta: la esposa de Joao y su familia, uno de cuyos miembros provoca la ruina de Joao y la pérdida de la propiedad familiar; la criada de la familia, que se ocupó de la completa administración de la finca y ahora languidece en un asilo con el recuerdo de aquellos tiempos; la hija bastarda del patrón y la cocinera, alejada de la finca recién nacida y que es visitada y colmada de favores por el ministro. Cuando cae la dictadura de Salazar, todo el barrio se venga de ella por los privilegios que hubieron de tributarle; además es acosada por un chico retrasado. Creo que uno de los puntos neurálgicos de la obra es la infidelidad y el abandono del patrón por parte de su mujer. A partir de ahí, se transforma de ministro salazarista en un terrateniente indiferente y progresivamente loco, propiciando la decadencia de la quinta y de los que han vivido en ella.

La obra está construída a base de monólogos, como es habitual en las obras de Lobo Antunes, pero son monólogos que en algunos momentos hacen referencia a un interlocutor, como si los personajes fuesen entrevistados o interrogados. Sin embargo, en otras novelas se vale del monólogo interior para registrar todo lo que piensan los personajes. Así, en La muerte de Carlos Gardel podemos observar los pensamientos de un personaje incluso después de muerto. Cada voz tiene su ritmo propio, sus temas y obsesiones, pero es común a todos ellos una profunda infelicidad, la violencia y el despotismo en las relaciones entre los personajes y la progresiva degeneración mental que les corroe, lindando con la subnormalidad o la locura. Muchas veces de lo grotesco de las situaciones surge la comicidad y el humor. Tal vez el antiguo oficio del autor como psiquiatra tenga algo que ver.

El resultado es una serie de novelas extraordinarias que expresan intensamente sentimientos como el amor, los celos, la intolerancia. Lectores y críticos han formulado a menudo su frustración por el barroquismo de estas novelas. Sin embargo, yo creo que pocas obras hay tan claras, rotundas y originales. Forma y contenido constituyen un todo perfectamente unido, cumpliendo otro de los objetivos de un poema: expresar algo de la única manera en que puede decirse. Adentrarse en estas novelas requiere paciencia y atención, pero pronto el ritmo del texto nos lleva como de la mano hasta el final. Los que se quejan de su complicación sólo demuestran su ignorancia o su pereza como lectores.

Para empezar con la obra de este autor, yo te recomendaría La muerte de Carlos Gardel, la historia de un heroinómano ingresado con sobredosis en el hospital. Lobo Antunes despliega de nuevo su historia en círculos que abarcan la familia del chico. Su padre es un enajenado que en un viejo y ridículo cantante de fados cree encontrar la reencarnación de Carlos Gardel.

Así pues, disfruta de ello cuando tengas tiempo.

Y sigue con salud.

Á.

domingo, 13 de enero de 2008

¡Que cunda el pánico!

Estimado S.:

La sociedad europea goza sin remordimiento de los placeres seculares y el Papa declara ominosamente que nuestra civilización está en crisis. Un partido dispone algo contrario a lo que el partido opositor incluye en su programa y al punto el portavoz de turno clama al cielo por el hundimiento de nuestras libertades, la crisis de la democracia etc. Por supuesto, no hay crisis tal, sólo miedo al avance de las libertades individuales con la consiguiente liberación de las conciencias, en el primer caso, y la escenificación de la santa ira por los atropellos a la sociedad, la patria y la Constitución, de cara al electorado, en el siguiente.

Pero la voz de los predicadores no debe distraernos de la existencia efectiva de problemas. Los nacionalismos hacen surgir las emociones más viscerales de los ciudadanos (otro posible tema: pros y contras del brumoso concepto “nación”) hasta el punto de desmembrar estados o proporcionar coartadas a grupos terroristas. La religión, quién lo diría, hace lo propio borrando la linde entre creencias privadas y obligaciones públicas. Y nuestro democráticamente electo gobierno se esfuerza día a día por superar el sectarismo y las borregadas de sus precedentes: negociación y donación de credibilidad a ETA, paternalismo abusivo del estado en la conducción o el tabaquismo (que el gobierno considera a los ciudadanos no competentes para tomar decisiones concernientes a su propia salud se evidenció bochornosamente en el caso De Juana Chaos), desprecio hacia los gobernantes democráticos de distinta ideología y relación con déspotas populistas de la propia (¿tenemos, así pues, un gobernante con un ideario parecido al de Chávez, Morales o, san Cucufato nos guarde, Castro?) etc.

Si recién comenzado el siglo XXI se confunden los idearios clásicos de la derecha (proteccionismo, clasismo, autoritarismo) y la izquierda (derechos universales, igualitarismo, soberanía individual), se debe en mi opinión al benéfico efecto que la convivencia democrática ha ejercido en ambas. La derecha ha cogido un buen surtido de ideas de la venerable tradición liberal que la han deslastrado de buena parte de su carga clerical y autoritaria. La izquierda, por su parte, arrastra consigo toda la jerga y esquemas de pensamiento marxistas, esquemas que, al enfrentarse a la realidad del gobierno diario, se han demostrado definitivamente obsoletas (me refiero a la izquierda de los países democráticos, dejo piadosamente de lado el llamado socialismo real). Para renovarse han necesitado, pues, recoger ideas que tradicionalmente se atribuían a la derecha. Tanto unos como otros se han adaptado, estratégicamente o a la fuerza, a lo que la sociedad, es decir, el votante pensaba.

Por ello, querido S., siento llevarte la contraria pero no creo que haya una crisis de valores, tal como dices. Al menos, en lo concerniente a los partidos políticos. Otra cosa son los ciudadanos de a pié, empeñados en enseñarles a sus hijos sus creencias (¡yo educo a mis hijos como me da la gana!) pero no en inculcarles los principios que hacen que todos podamos vivir juntos sin sacarnos las tripas. ¡Eso es adoctrinamiento por parte del estado, por dios! Con lo cual, un padre adepto a la Cienciología (o al catolicismo, me da igual) coloca al mismo nivel sus artículos de fe y los valores reales por los que se rige la convivencia democrática. Si es difícil lidiar con un estado con 17 sistemas educativos distintos, no digamos si además hay que admitir como evaluables las creencias y hasta las opiniones de cada cual.

Pero esto lo dejamos para otra ocasión. Espero tu siguiente entrada.

Salud.

Á.

lunes, 3 de diciembre de 2007

¿Crisis?¿Qué crisis?

Estimado Á.:

Llevo 15 días dándole vueltas a la respuesta, pero hoy he visto la luz... El reportaje de Noticias Cuatro sobre la actual situación en Iraq me ha encendido la bombilla. Por si no lo has visto era un reportaje del ex-reportero de guerra y ex-compañero de Couso, Jon Sistiaga.

Precisamente ahora cuando la situación en la antigua Babilonia parece que mejora (lo ha reconocido hasta el New York Times, que es como si en España lo reconociese El País) nos ha plantado un reportaje en el cual los soldados americanos se dedican a disparar indiscriminadamente, son los culpables de todo lo que pasa y los insurgentes son los "buenos" (hacer estallar un camión en medio de un mercado es "insurgencia"...). A esto (antiamericanismo por sistema) le juntas la película de Brian de Palma, "Redacted", la actual campaña pro-iraní porque se supone que ha dejado de desarrollar armas nucleares, la fiebre por el "cambio climático" (qué buena la ironía)... y tienes los actuales "principios" de la Izquierda.

El gran problema, desde mi punto de vista, es la crisis de valores en la que está sumido Occidente en general y Europa en particular. En lo referente a España, o como coño se llame esto donde vivimos. ¿Crisis del socialismo? ¿Qué crisis? Siguiendo la línea del libro de Suso de Toro sobre nuestro presidente somos un referente en toda Europa (y ya no digamos en el mundo...) pese a llamarle "fracasada" a Angela Merkel (canciller alemana), que Sarkozy nos chulee (te dejo las azafatas en casa y me debes una) o que, pese a ser supuestamente de la misma línea ideológica, no haya habido una reunión con Gordon Brown... Y que nuestros "amigos" son Fidel (un dictador) y Hugo Chávez (un proyecto de); del amigo Ahmadinejad mejor ni hablamos.

En el PSOE es imposible que se reconozca una crisis de valores: tiene al anterior gobierno o al PP para echarle la culpa de todo (pese a que ya llevan 3 años y cuarto en el gobierno), sus socios nacionalistas le apoyan incluso cuando perjudican a sus votantes (como CiU o ERC con la Ministra de Fomento) y, como clímax, con parte de la derecha que aún sigue acomplejada (40 años de franquismo dan para mucho y el 11-M ni te digo).

Sigue con salud,

S.

Pd: ¿Huele a podrido en España? Arcadi hablando bien de las memorias de Federico Jiménez Losantos. Lo que ha conseguido los nacionalismos!!!
Pd2: Cómo Al-Qaeda se granjeó el odio en Iraq. Artículo

domingo, 2 de diciembre de 2007

Dr. Fleischman...



Haciendo un repaso por las series de mayor calidad hoy (y que suelen coincidir con las de mayor éxito, con notables excepciones, véase Los Serrano), hay dos recursos que los guionistas han aprovechado a conciencia: 1.) el protagonista borde y carismático, genio en su profesión, sarcástico, vividor y encima un jincador nato (House, Shark, Boston Legal); y 2.) el final inesperado, el giro sorprendente de la trama, el folletinesco descúbralo la próxima semana, motivos explotados hasta el ridículo en Perdidos.
Pero la brillantez actual del mundo de las series ofrece muchas más posibilidades: así, destacan por su calidad las producciones que ofrecen el retrato de una colectividad, ya sea la Roma pre-imperial (Roma) o un pueblecito minero sin leyes ni autoridad en el far-west (Deadwood). Un extraordinario precedente de este último tipo es Doctor en Alaska.
Un médico judío de Nueva York recién licenciado, Joel Fleischman, se ve obligado a permanecer cuatro años en un pueblo remoto de Alaska, Cicely, por una cláusula de la letra pequeña de su beca. Allí conoce a la estrambótica población local, una galería de personajes a cada cual más raro y entrañable:
Maurice Minnifield es el fundador del pueblo, un astronauta retirado que quiere construir una gran urbe en Alaska. Toda ciudad ha de tener un buen médico y Maurice no duda en traerse uno desde Nueva York, instalándolo en lo que llama "la Costa Azul de Alaska".



Maggy O'Connell, interpretada por la guapísima Janine Turner (esos labios son un pecado), es la piloto del pueblo y la temperamental casera de Joel.
También encontramos a Chris retransmitiendo desde la radio del pueblo; a Holling y Shelly, él con 63 años y ella con 19, él alcalde de Cicely y propietario de la cafetería del pueblo y ella traída por Maurice después de ser elegida Miss Paso del Noroeste; el indio Ed, fascinado por las películas y la música que llegan poco a poco a Cicely; Marilyn, la secretaria de Joel que no habla nunca...
Todos estos personajes desfilan en cada capítulo mostrando la tranquila vida del pueblo, pendiente como una sola persona de lo que ocurre: las bodas, las peleas conyugales, la llegada del turismo, las fiestas e incluso un homenaje a Twin Peaks, la serie que se emitía por entonces. Todo ello servido gracias a unos diálogos extraordinarios y un sentido del humor tan surrealista como los habitantes del pueblo.
Gracias a vagos.es (una maravilla de la que hablaré otro día) ya voy por la tercera temporada y progresando adecuadamente. Una delicia de serie que no conviene perderse. Ya sabes, ponte a bajarla pero a rajatabla (que diría Cándida).

Saludos.

Á.